domingo, 20 de septiembre de 2015

Breve resumen de mi segunda temporada de Odonatos

En Junio de este año se produjo el que probablemente sea el encuentro animal en plena naturaleza más importante de toda mi vida. Puede parecer una exageración, pero cuando te obsesionas con unos fantásticos animales como los odonatos, que se pose ante ti, con una tranquilidad imposible para que le hagas un book entero, nada más y nada menos que un macho de Macromia splendens, poco más se puede decir.

Con mi viejo y humilde 200 mm y sabiendo de lo escasa y lo difícil de fotografiar que es esta especie, jamás hubiera imaginado que en mi segundo año como gran aficionado a los odonatos recibiría este regalazo de Gaia. Y los que saben de estos insectos saben que estas oportunidades pocas veces se presentan. Además, la guinda al pastel la pusieron las especies también escasas Oxygastra curtisii y Gomphus graslinii

 Un precioso macho de Macromia splendens

Lo curioso de todo es que para esta segunda temporada simplemente me conformaba con fotografiar una especie muy común en el Parque de los Alcornocales como es Cordulegaster boltonii, la que probablemente se haya convertido en mi favorita. La historia de mi obsesión con esta “libélula tigre”, como se conoce vulgarmente, comienza en septiembre del año pasado. En una ruta es busca de libélulas pude apreciar un ejemplar a lo lejos, y acercándome lo que pude hice varios disparos, creyendo que habría conseguido unas fotos aceptables. Al llegar a casa me percaté de que las imágenes no eran nada buenas. Sólo se salvaba una y con muchísimo retoque. Hasta octubre no pude volver al lugar, pero tras tres días de búsqueda tuve que concienciarme de que ya era demasiado tarde; la época de la libélula tigre se había acabado. Finalmente, tras siete meses con ella en la cabeza, en mayo de este año obtuve la primera instantánea de un macho joven, al que le seguiría una buena colección de fotos a lo largo de todo el verano.

  Sin duda, mi especie favorita: Cordulegaster boltonii

Volviendo a la patilarga Macromia splendens, un par de semanas después de mi encuentro con ella visité con mi hermano un conocido santuario de la especie: el majestuoso Hozgarganta a la altura de Jimena de la Frontera. Con toda la belleza de este río y el lugar, quizá haya sido el día que más me decepcionó. Llegar tan lejos para un día tan caluroso, y elegir un transecto con rocas tan enormes que dificultaban demasiado la movilidad, desmotivaba bastante. Las veces que vimos cosas interesantes como una cópula de Oxygastra curtisii o ejemplares de Boyeria irene se hicieron prácticamente imposibles de fotografiar; al mínimo acercamiento volaban lo más lejano posible de nuestro alcance. Al final mi hermano si pudo captar un par de tomas de un ejemplar inmaduro de B. irene. Yo me quedo con haber observado la primera emergencia de una libélula (de Onychogomphus forcipatus) en un río tan bonito y espectacular. En cuanto a M. splendens, ni rastro de ella.

De los tramos del Hozgarganta que elegimos para explorar, algunos 
eran medianamente accesibles y otros nada accesibles

La importancia de M. splendens radica en que es un reducto pleistocénico, una reliquia que ha sobrevivido a las glaciaciones y que se encuentra en peligro crítico de extinción. Sólo sobrevive en la región suroriental de Francia y en algunas localidades de la península Ibérica.

Onychogomphus forcipatus del río Hozgarganta recién emergida

Otro buen momento del verano a destacar fue el encuentro con la preciosa y pequeña Paragomphus genei, incluyendo además cópulas de la especie.

 Cópula de Paragomphus genei

En resumen, puedo decir que la temporada, a pesar del poco tiempo libre que he tenido para hacer expediciones, ha sido más que satisfactoria. Para el año que viene espero dar con Boyeria irene y con otra rareza más como es Zygonyx torridus, con la que tendré que moverme algo más si quiero llegar a verla. Y por supuesto intentaré volver al maravilloso Hozgarganta para quitarme esa espinita clavada. 

Así que esperaremos, a ver lo que nos trae la nueva temporada.


Dos odonatos protegidos: arriba joven macho de 
Oxygastra curtisii y abajo hembra de Gomphus graslinii


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