viernes, 21 de octubre de 2016

Breve resumen de mi tercera temporada de odonatos

Si en una entrada sobre la anterior temporada odonatera, un servidor la calificaba como muy satisfactoria, esta, que es la tercera como aficionado a tales invertebrados, no se queda atrás.


Macho de Brachythemis impartita

Hembra de Brachythemis impartita

Quizás el número de especies nuevas para mi colección haya sido inferior, pero contando con que (afortunadamente) no he tenido tanto tiempo libre por el trabajo, y con que cada vez he de investigar y alejarme más de mi comarca para lograr verlas, no puedo ni mucho menos tener queja alguna.
Macho de Gomphus simillimus

Hembra de Gomphus simillimus
Gomphus simillimus, Orthetrum nitidinerve, Onychogomphus costae, Zygonyx torridus o Selysiothemis nigra son nombres de especies destacadas, poco comunes y muy localizadas, que han pasado a mi colección fotográfica de odonatos para gran satisfacción personal.
Orthetrum nitidinerve macho
Y ellas sumadas a otras que, aunque ya estaban en mi repertorio, igualmente fueron retratadas.  
Orthetrum cancellatum

Aeshna cyanea. Hembra andromorfa

Gomphus graslinii
Quizás la libélula que más gozo me haya producido ver esta temporada haya sido Zygonyx torridus, pues todo un año investigando la lejana zona donde podría encontrarla me sirvió para dar con el lugar a la primera.  En este primer contacto con ella solo logré una foto y de lejos, pues no es una especie muy tendente a posarse, y ello a pesar de que había cientos de individuos volando. Sin embargo, fue a la segunda, casi dos meses después, cuando pude hacer fotografías medianamente decentes a un par de ejemplares, uno con las alas ya algo desgastadas. Con la tranquilidad de tener estas imágenes en mis archivos, cuando se pueda, intentaré mejorarlas.
Zygonyx torridus
Muy curioso también fue divisar por un rio del interior gaditano pequeños camarones de agua dulce denominados Atyaephyra desmaresti.
Atyaephyra desmaresti
Otra imagen a mejorar es la de Selysiothemis nigra, pero esta, aunque bastante esquiva, la tengo más cerca de casa.
Selysiothemis nigra
En cuanto a Onychogomphus costae, como sorprendentemente alguna otra vez me ha pasado, justo cuando me marchaba del lugar donde fui a buscarla, con un calor que a uno le hacía preguntarse que qué estaba haciendo allí, una hembra se posó ante mí permitiendo inmortalizarla y de paso borrar tal especie de mi lista por fotografiar.
Hembra de Onychogomphus costae
A poco de finalizar la temporada, para la que viene prefiero no hacerme cábalas, simplemente esperar para ver como se presenta, y entonces, aprovechar cada oportunidad de búsqueda con la felicidad e ilusión que ello me produce.
Sympetrum meridionale

Oxygastra curtisii

 Orthetrum trinacria Hembra

Diplacodes lefebvrii

sábado, 13 de agosto de 2016

El vertebrado más longevo de La Tierra

Para mí siempre ha sido uno de los animales más enigmáticos y fantásticos de nuestro planeta (incluido por ello en mi primer libro) y el reciente descubrimiento que sobre ellos se ha revelado lo hacen más fascinante todavía.

El tiburón boreal o de Groenlandia (Somniosus microcephalus) se distribuye por aguas del Atlántico Norte y del Ártico. Se cree que puede pasar los 7 metros y pesar más de 1400 kg. Se trata de un depredador que queda ciego a causa de un copépodo parásito, bioluminiscente según algunas fuentes, que se instala en sus ojos alimentándose de los tejidos córneos.


Se sabía que estos peces tenían que ser longevos, pero pocos se imaginaban que podrían vivir más de cuatro siglos. En base a análisis realizados a las células del  cristalino de 28 tiburones hembra pescados accidentalmente se ha comprobado que alcanzan la madurez sexual a los 150 años, que como mínimo viven 272 años, y en especial que la hembra más grande de todas, de unos 5 metros de longitud, había alcanzado los 392 años. Este ejemplar se convierte en el vertebrado más longevo de nuestro planeta, y de no haber sido capturada seguiría viva y a saber cuántos años más podría haber cumplido…
Este descubrimiento inevitablemente me recuerda a aquella almeja islandesa llamada Ming a la que en 2013 también le averiguaron su edad: 507 años, siendo entonces conocida en los medios como el animal más antiguo del planeta. Su muerte, que causó cierto revuelo entre los animalistas, fue tachada por los científicos que la estudiaron de “inevitable y no premeditada”, anunciando estos además que era muy probable que otros ejemplares todavía más viejos vivieran en aguas de Islandia.


Al saber la edad de estos seres vivos lo normal es que divaguemos en el tiempo, que nos deleitemos con la de importantísimos acontecimientos históricos que sucedieron mientras, en las frías aguas árticas, nuestros protagonistas crecían tan lentamente y ajenos a todo ello en su gélido mundo de cristal.

Asplenium marinum

En determinados rincones de la Isla de Tarifa encontramos la única población andaluza de un helecho catalogado en Peligro Crítico de Extinción: Asplenium marinum.



Su distribución original incluye todo el litoral atlántico europeo, desde el sur de Noruega hasta el Estrecho de Gibraltar. Presenta una ecología poco habitual en pteridofitos al vivir en acantilados marinos protegidos del oleaje pero con mucha influencia del hálito marino. No obstante, esto puede ser no del todo cierto, ya que existen ejemplares situados en zonas (afortunadamente inaccesibles para personas) demasiado expuestas a los fortísimos oleajes de los temporales de levante, lo que hacen a este vegetal más interesante todavía.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Se descubre una nueva especie de ballena

En junio de 2014 los restos de un cetáceo aparecieron varados en la isla Saint-George, que forma parte de las islas Pribilof situadas en el Mar de Bering. Una especialista en focas, que había sido alertada del animal por su descubridor, un joven profesor de biología, determinó que se trataba de un zifio de Baird, habitual de las profundidades y que suele aparecer en playas cuando muere.

El cuerpo sin vida del extraño zifio varado en la isla de Saint-George en 2014

Aunque con tal clasificación todo parecía resuelto, la historia afortunadamente no quedó ahí  y un análisis posterior acabó determinando que no se trataba de tal especie. Cuando gracias a las mareas el cadáver del animal pudo verse mejor, la propia experta se percató y comentó que no podía reconocerlo. Su carne parecía demasiado oscura y la aleta dorsal bastante grande y flexible. El mamífero marino en realidad se correspondía con una nueva y extraña especie a la que por lo visto los japoneses ya conocían y llamaban karasu o “cuervo”.

En una investigación llevada a cabo por científicos nipones se hablaba de una especie de zifio negro de la que los balleneros japoneses llevaban relatando desde la década de 1940. Algo más pequeños en tamaño, grupos de estas ballenas se avistaban, entre abril y junio, en el estrecho japonés de Nemuro.

Por ahora todo lo que se conoce de esta especie se resume a esqueletos conservados y ejemplares muertos, incluyendo tres que aparecieron varados en Hokkaido, Japón, pareciendo increíble para los científicos el que todavía el animal no haya sido visto con vida.

Reconstrucción a cargo de NOAA del nuevo zifio descubierto 
recientemente en el Pacífico

Uno oye una y otra vez que estos descubrimientos no son habituales, pero ahí están, se siguen dando en este ya supuestamente tan conocido planeta Tierra.


Fuentes:
http://www.nationalgeographic.es/animales/descubierta-en-alaska-una-nueva-especie-de-ballena
http://www.lavanguardia.com/natural/20160730/403574577351/ballena-descubierta.html


Año tras año


Año tras año, tengo que ver impotente como los terrenos que hay junto a mi barriada, en los que se comenzó a forjar mi gran pasión por el mundo natural y en los que ya no queda ni un cuarto de la biodiversidad que existía en mi infancia, van siendo víctima de la globalización. 
De momento, todavía hay pequeños rincones donde encontrar aquella belleza de antaño. Una belleza muy subjetiva, todo sea dicho, pero la cual me gusta inmortalizar para un futuro en el que esta ya no pueda encontrarse en tales parajes.

lunes, 13 de junio de 2016

INVERTEBRADOS DEL CAMPO DE GIBRALTAR


 


El Campo de Gibraltar, con tres parajes y dos parques naturales incluidos en su territorio, alberga una extensa y maravillosa biodiversidad, y dentro de ella, los más desconocidos para los campogibraltareños son los invertebrados. A pesar de ser igual de útiles y necesarios para los ecosistemas que los vertebrados, por norma general su interés por parte del hombre no va más allá del gastronómico y solo en algunos grupos, siendo los demás tachados de bichos molestos, desagradables o peligrosos. En este libro se muestra a aquellos invertebrados tan cotidianos y fáciles de ver como otros más escasos y recónditos de nuestra comarca, con la esperanza de eliminar toda ignorancia y superchería que sobre ellos todavía existe, y por supuesto, destacar la gran importancia que tanto en el medio natural como en nuestras vidas tienen.

• ISBN: 978-84-16808-00-7
• Formatos: Tapa blanda sin solapas
• Tamaños: 15x21cm
• Páginas: 200

Si desea hacerse con un ejemplar contactar con retalesdegaia@hotmail.es




viernes, 20 de mayo de 2016

Refugio de La Sauceda. P. N. Los Alcornocales

Un día con su respectiva noche en el refugio de La Sauceda, y es ver el mundo de otra manera, conectar con los más profundo de la naturaleza, concretamente con el corazón del Parque Natural de Los Alcornocales.

    

Sin luz ni agua corriente, es este un espectáculo de lugar en el que al llegar la noche pude observar el firmamento como pocas veces lo he hecho en mi vida.

                         

                                          

                                            

                      

No soy de sueño fácil, y menos aún en lugares completamente nuevos, por lo que todas las horas que no entregué a Morfeo me las pasé deleitándome con el constante sonido de las ramas de los árboles mecidas por el viento, al cual acompañaba el croar de las ranas.

                      
Antigua iglesia de lo que fue un poblado, la cual desde nuestra cabaña y 
al caer la noche, ofrecía una imagen algo esotérica.  

El inconveniente es que al día siguiente no me encontraba especialmente bien por haber dormido tan poco, pero ello no me impidió llegar al menos a La Laguna del Moral. La subida al Aljibe, por falta de tiempo en realidad, la tuvimos que dejar para otra ocasión.

                     

La comentada Laguna del Moral es el hogar de diversos anfibios e invertebrados acuáticos; allí pudimos presenciar el cortejo y apareamiento de buen número de ranas meridionales. Y todo ello bajo el cobijo de árboles que rodean la laguna y hasta la cubren por algunas zonas.

                 

                     

                      

                      

Lo único que eché bastante en falta durante la estancia en el refugio, con todo el agua que había por todas partes, fue, como no, la aparición de odonatos, que este año se están retrasando bastante por estos lares por lo que veo.