Muy curioso... en una calle de Tarifa...
viernes, 30 de mayo de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
Paperhouse (La casa de Papel) 1988
Cuando
alguien me pregunta cuál es mi película favorita lo más habitual es que
conteste “Blade Runner”, una de esas cintas que solo me gusta ver en ocasiones
muy especiales. Pero en realidad, en mi filmoteca hay una película con mucho
más significado para mí, su título: “Paperhouse” o “La Casa de Papel” en
España.
No sabría
decir el año exacto en el que descubrí esta película, pero sí recuerdo
claramente que fue de pequeño, junto a mi hermana y en Canal Sur, en una
especie de ciclo de cine de terror que echaban los viernes. Donde aparte del
film, incluían un documental sobre la temática que la cinta en cuestión
abordaba.
Anna es interpretada por Charlotte Burke
El encargado
de dirigir esta obra fue el británico Bernard Rose en 1988, de cuya filmografía
lo siguiente más destacado hasta donde he podido ver es Candyman (1992), y además con muy buena nota. Paperhouse está
basada en el libro Marianne Dreames
de Catalina Storr y cuenta la historia de una niña que, enferma de fiebre, puede
ver en sus sueños lo que anteriormente ha dibujado. Tras un primer desmayo,
Anna (en la película no se llama Marianne como en el libro y está protagonizada
magistralmente por Charlotte Burke) se despierta en una pradera con una casa al
fondo lo cual la deja bastante desconcertada. Tras ser despertada de un segundo
desmayo en el que consigue acercarse a la extraña casa, se da cuenta de que lo
que ha estado viendo en su sueño se corresponde con un dibujo que ella había
realizado con anterioridad. A partir de entonces Anna comienza a completarlo, esbozando
primero en una de las ventanas a un chico con cara triste y que no podrá andar
debido a que no le ha dibujado piernas (llamado Marc) y que se convertirá en su
compañero y amigo a lo largo de la cinta. Y posteriormente a su padre, con la
intención de que ayude a Marc, y reflejando al mismo tiempo el deseo de que
vuelva junto a ella y su madre, ya que constantemente se encuentra fuera por motivos
de trabajo. Pero Anna cometerá un gran error en esta última pretensión: sin
quererlo dibuja a su progenitor con un rostro ciertamente malvado…
La película
aborda el mundo de los sueños de una manera sublime, con escenas que a veces bien
podrían pertenecer a un cuadro de Dalí, con una gran facilidad para pasar en
muy poco tiempo de lo agradable a lo tétrico y lo terrorífico. De hecho lo
acertado de la novela y la película está en que son dos niños los que viajan al
subconsciente más profundo, a un mundo que a cualquier adulto acabaría
volviéndolo loco. Además, es el ejemplo perfecto de que en el cine no hace falta
hacer gala de grandes efectos especiales para
transportarnos a lo onírico y lo fantasioso de una manera tan real. Y a
todo ello ayuda muy eficazmente la banda sonora a cargo de Hans Zimmer y los
paisajes ingleses elegidos.
En su mayor
parte la crítica recibió la película con muy buenas opiniones, viendo además en
Bernard Rose un director muy prometedor. Sobre Charlotte Burke que hace de
Anna, si no me equivoco creo que no ha hecho nada más igual de destacable desde
entonces, y en cuanto a Elliott Spiers que interpreta a Marc, solo le dio
tiempo a trabajar en una película más, Taxandria (1989), ya que falleció en
1991. Según la Wikipedia su muerte se produjo al enfermar gravemente por los
efectos secundarios de un medicamente contra la malaria, pero en otra parte leí
que era un joven maniacodepresivo, lo que le llevó a quitarse la vida.
Sinceramente
pocas películas han calado tanto en mí como Paperhouse, y eso que tardé
bastantes años en volver a verla, concretamente hasta que un colega me la grabó
de un canal de pago. En parte puede que sea porque está asociada a una parte de
mi infancia, a esa época de la vida en la que para la mayoría de personas todo
es más sencillo y divertido. Pero no cabe duda de que a pesar de no ser una
superproducción la película tiene una evidente calidad, y es que pocas veces el
séptimo arte nos ha hecho introducirnos en el mundo de los sueños de una manera
tan acertada. Refleja los anhelos y los miedos de cualquier niño, que en
realidad bien podrían corresponderse con los de cualquier adulto.
martes, 29 de abril de 2014
Los Dólmenes de Antequera
Esa tendencia nuestra a engrandecer todo lo de fuera y prácticamente
ignorar lo autóctono puede en muchas ocasiones no dejarnos ver la innegable
importancia de Andalucía en el transcurso de la historia.
Gran Bretaña alberga el que probablemente sea el dolmen
más conocido del planeta: Stonehenge, sin duda favorecido por un abierto y
verde paisaje que logra embellecer la peor fotografía. Pero en nuestra tierra,
en la ciudad malagueña de Antequera, se sitúan unos dólmenes más grandes y
puede que más antiguos, e incluso para no pocos historiadores de mayor
importancia.
El área megalítica de Antequera agrupa a los dólmenes de Menga (3500-2500 a. de C.), Viera (2000 a. de C.) y El Romeral (1800 a. de C.), que fueron construidos por las primeras comunidades agrarias del valle del Guadalhorce. Estos muestran una gran variedad de soluciones y técnicas arquitectónicas, haciendo para ello uso de enormes bloques de piedra que forman cámaras y espacios cubiertos con fines rituales y funerarios.
Destaca también la espectacular y cercana formación
natural denominada como La Peña de los Enamorados que parece recordar a la cara
de una mujer durmiente (a mí la verdad es que igualmente me recuerda a un
nativo americano) que sin duda influenció a los antiguos constructores de los
dólmenes.
La Peña de los Enamorados
Dolmen de Viera
Dolmen de Menga
domingo, 20 de abril de 2014
Patella ferruginea
La llaman el lince ibérico de los
invertebrados, y este apodo dice mucho de su estado de conservación. A día de
hoy su número en Andalucía (único lugar de toda la península donde sobrevive junto con un punto de Murcia)
no supera los 1800 ejemplares, por lo que se encuentra en peligro crítico de
extinción. Ceuta, Melilla y sobre todo las Islas Chafarinas, son los puntos del
territorio español donde su población tiene un buen estado de conservación,
considerándose como poblaciones reproductoras.
La lapa ferruginea o ferruginosa (Patella ferruginea) es un animal
únicamente distribuido en el Mediterráneo Occidental. Su primitiva concha y su
escasez hacen de ella un preciado objetivo para los coleccionistas, tratándose
de la segunda lapa de mayor tamaño en Europa (puede llegar a los 10 cm) después
de Cymbula nigra.
El último avance sobre su biología atañe a su
estrategia reproductora, la cual es mucho más compleja de lo que se pensaba.
Esta especie, según lo que se sabía de ella, primero madura como macho y
después pasa a ser hembra, pero gracias al CSIC ahora se ha descubierto que
puede volver a convertirse en macho de nuevo.
En septiembre del año pasado nada menos que casi un centenar de conchas de este invertebrado fueron halladas amontonadas en la playa del Rocadillo, en Guadarranque, San Roque. Según varios testigos un grupo de personas de origen asiático fue visto en la misma playa en posesión de un martillo y un cincel, teóricamente para hacerse con ellas.
En septiembre del año pasado nada menos que casi un centenar de conchas de este invertebrado fueron halladas amontonadas en la playa del Rocadillo, en Guadarranque, San Roque. Según varios testigos un grupo de personas de origen asiático fue visto en la misma playa en posesión de un martillo y un cincel, teóricamente para hacerse con ellas.
Es muy importante recordar que la captura de animales catalogados como en peligro de extinción es una falta considerada muy grave según la Ley de la Flora y Fauna Silvestres de Andalucía, pudiendo ser sancionada con una multa de 60.101,22 a 300.506, 05 euros.
Así que si tenéis la suerte de verla, por favor, dejadla en paz. Y si tanto las lapas como la conservación de la biodiversidad te importan muy poco, te recuerdo la ruina que se te viene encima como te pille el SEPRONA con uno solo de estos animales.
(A esta especie le dedico un amplio Anexo en mi tercera obra "El libro de los últimos animales extintos, Editorial Círculo Rojo")
El libro de los últimos animales extintos
Hubo una época no tan lejana en la que en
nuestro mundo habitaban una serie de curiosos y formidables animales: el uro,
el alca gigante, la vaca marina de Steller, el oso del Atlas, el dodo… Pero
llegó un momento en el que el hombre, con sus malas artes y sus descuidos, se
encargó de exterminarlos a todos. En la actualidad otros como el kouprey, del
que a día de hoy ni se sabe si aún quedan ejemplares vivos, el torillo andaluz
o un invertebrado como la lapa Patella
ferruginea, están a punto de correr la misma suerte.
Esta obra no solo pretende rescatar del
recuerdo y de los museos a los animales ya desaparecidos para devolverlos a la
vida a lo largo de sus páginas, sino también alertarnos del gran peligro que
corre buena parte de la biodiversidad mundial. Sin duda, un magnífico tributo a
los seres vivos con los que compartimos el planeta, y en especial, a aquellos
que se fueron para siempre.
Si deseas hacerte con un ejemplar escribe a : retalesdegaia@hotmail.es
Algunas reseñas:
Entrevista a Daniel Rojas Pichardo, en Tarifa Directo
Intervención en Milenio 3, en la Cadena Ser. Madrugada 25 de Mayo 2014. Parte 2 (03:00 a 04:00 h)
Recomendación de mi libro al final del artículo "Animales extinguidos durante 2014", en Ciencia y Biología.
lunes, 7 de abril de 2014
Cymbula nigra, la mayor lapa del continente
Se trata de la mayor lapa que pueda
encontrarse en Europa, alcanzando los 13 cm de longitud. Cymbula nigra, originaria de África
Occidental, penetra en el Mediterráneo hasta el Mar de Alborán, habitando la
zona intermareal de nuestras costas rocosas. Se cita frecuente en algunas zonas
portuarias y escolleras; los juveniles suelen hallarse entre las grietas y las
charcas de marea. Gusta de lugares poco batidos, con poco oleaje.
Llamada vulgarmente lapa negra o lapa de Safi,
su concha suele estar cubierta por un espeso manto de algas que impide mostrar
su color, el cual es grisáceo o pardo con bandas radiales anchas más oscuras
que no siempre están presentes. Aunque posee numerosas costillas radiales,
estas están muy poco pronunciadas. Su ápice también está poco marcado y se
encuentra a aproximadamente 1/3 del extremo anterior de la concha.
Son abundantes en el Estrecho de Gibraltar, y
principalmente han sido observadas hasta las costas de Granada. A pesar de que
en la provincia de Almería suele citarse como muy rara u ocasional, esta
especie es numerosa en concheros históricos, como en Adra y Barranquete.
Su número y extensión se encuentran en una etapa
de gran aumento con respecto a la mayor parte del siglo XX, pero estos fueron
mayores en un pasado histórico; por ello las fluctuaciones parecen ser
extremas. No está catalogada como una especie amenazada, pero si está protegida
por los convenios de Berna y Barcelona.
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