martes, 19 de abril de 2016

Cañón de las Buitreras, Serranía de Ronda

Cuando por primera vez vi fotografías de este lugar, tenía claro que, de la manera que fuese, teníamos que llegar a él y contemplarlo por nosotros mismos. Así fue como atravesando toda la sierra de Cádiz durante más de dos horas, nos embarcamos en un maravilloso trayecto entre bellísimos y verdes paisajes, bajo nubes grises y algunas lluvias que para nada imposibilitaban la conducción y hasta le daba bastante encanto.

Llegamos algo tarde por ciertos motivos al pueblo de El Colmenar, en la serranía malagueña de Ronda, y desde allí, con algo de lío al comienzo, ya que este se inicia junto a una gran tubería de agua, dimos comienzo a la ruta.

Por lo demás el camino es muy fácil de seguir, bien indicado, transcurriendo este junto al río Guadiaro.

Algo avanzado si mal no recuerdo, nos encontramos con un bonito puente colgante de madera bajo el que corre un estruendoso torrente de agua.



Algo más adelante ya se tienen las primeras vistas del Cañón de las Buitreras, y a la izquierda mirando hacia arriba un túnel con cavidades que pueden parecer ventanas, pero es por donde pasa el tren.
Es curioso, pero en el colegio nos llevaron desde Algeciras hasta Ronda en tren, por lo que me pregunto si pasaríamos por este mismo lugar…
Dado que nuestra soledad se vio perturbada de repente por un numeroso grupo de turistas, no pudimos acercarnos a unas rocas muy próximas al cañón, lo cual dejaríamos para cuando volviéramos a bajar.

Seguidamente viene el trayecto más duro, ya que hay que ir subiendo la pendiente por unos escalones que afortunadamente lo hacen mucho más fácil.
Justo cuando iniciamos esta última etapa tuvimos que refugiarnos en una arbolada por un gran chaparrón que empezó a caer y que, menos mal, terminó pasando al poco tiempo. En este sentido, podemos decir que al final el tiempo se portó, y hasta salió el sol por completo cuando iniciamos el regreso.

Retomando nuestro objetivo nos encontramos con un bonito mirador, y después más y más escalones. Y en uno de ellos una inscripción muy gaditana y alentadora que nos indicaba que ya no nos quedaba mucho.
Y por fin, llegamos a la meta.




Pensamos en seguir las indicaciones (flechas amarillas en las rocas) hasta llegar al llamado Puente de los Alemanes, pero ante las amenazantes nubes y que estábamos muertos de hambre, decidimos quedarnos en la cima y comer allí con tan maravillosas vistas. La pena es que luego supe que el puente lo teníamos mucho más cerca de lo que creíamos... 


Hay que destacar que la movilidad entre las rocas de la parte de arriba, desde donde se tienen las mejores vistas del cañón, no es muy buena, ya que hay numerosos picos y huecos entre ellas. Mucho ojo y bastante cuidado.

                           
Con el estómago lleno tocaba hacer fotografías. Como me las tengo que apañar con el 55-200 mm, no puedo mostrar vistas más panorámicas (a excepción de la primera tomada por mi pareja) si no es con el móvil, pero este tiene ya su tiempo y las imágenes que hace no son nada del otro mundo. 


 


Y por favor, en las rutas que no falten las cabras. Se que estos animales no son lo más aconsejable para el medio natural, pero sus caras me hacen muchísima gracia.


  
Ya bajando me pude detener y levantar alguna que otra piedra, y mira por donde tuve el placer de conocer a la auténtica tarántula ibérica. ¡Qué afortunado me siento!
Ischnocolus valentinus, la verdadera tarántula ibérica.

En la bajada me paré en el mirador que vimos al subir, para contemplar y hacer alguna que otra foto.



También nos aproximamos a las rocas cercanas a la parte baja del cañón que en la subida habían sido invadidas por los turistas.


Como dije antes, regresando le dediqué más tiempo a mis tan necesarios bichos y conseguí un lepidóptero que no tenía en mi colección y mis primeros odonatos de la temporada.
Coenonympha pamphilus, un lepidóptero nuevo para mi.
Mi primer odonato de la temporada, Calopteryx haemorrhoidalis, una hembra.

Así llegamos al pueblo con el objetivo cumplido. Por último y como guinda muestro una imagen de las maravillosas vistas desde la Serranía de Ronda, con mi Estrecho de Gibraltar al fondo.

Sin duda alguna un maravilloso día, de esos que estás deseando volver a repetir lo antes posible.

viernes, 15 de abril de 2016

Presencia de Sympetrum sinaiticum (Dumont, 1977) (Odonata, Libellulidae) en Cádiz (Andalucía, España)

Daniel Rojas y Miguel Ángel Rojas


Publicado en la Revista gaditana de Entomología

sábado, 5 de marzo de 2016


Laphria bomboides bomboides (Macquart, 1849) en 
Los Barrios (Cádiz, Sur de España) (Diptera, Asilidae)

Daniel Rojas y Miguel Ángel Rojas


Publicado en el Boletín de la Sociedad Andaluza de Entomología 


Subida al Torreón, el pico más alto de Cádiz

El ascenso al Torreón, algo así como el “8000 gaditano”, era algo que tenía en la cabeza desde hacía meses, pero no fue hasta ayer cuando por fin pude realizarlo.

 Carteles explicativos al comienzo del recorrido

Se trata de un trayecto para el que se necesita permiso, ciertamente duro, y especialmente para aquellos que no están en buena forma física. Nada menos que unos casi 800 metros de desnivel, teniéndose que hacer uso de las manos para escalar en los últimos metros.

 Uno de los pinsapos que veiamos por el camino

La verdad es que he de reconocer que cuando tan solo llevábamos unos veinte minutos creía que no acabaríamos llegando a la cima. Pero el truco estuvo en no detenerse, continuar descansando las veces que hiciese falta hasta que cogimos el ritmo y afrontar el último tramo con cabeza y sabiendo donde colocar pies y manos. Y lo más increíble es que con todas las veces que paramos tan solo tardamos dos horas y media cuando lo normal son tres.

Todavía podían apreciarse algunas placas de hielo de la pasada 
nevada en la Sierra de Grazalema
 
Una de las grandes sorpresas vino en esta etapa final, cuando una cabra montesa apareció con su cría por una de las zonas rocosas. 


 Cabras montesas propias de la Sierra de Grazalema

Y muy seguidamente subimos a una zona más llana hasta que escalando un poco más dimos con la roca la cual justo detrás mostraba la famosa placa con la inscripción: PICO EL TORREÓN 1654 m. Ello significaba que lo habíamos logrado.

 La roca con la famosa placa que indicaba nuestra ansiada meta

Y un pajaro que nos recibió nada más llegar, posiblemente acostumbrado 
a los alimentos que las personas puedan dejar en el pico

Y ya desde lo alto, con la satisfacción que saber que habíamos coronado el pico más alto de la provincia de Cádiz, lo único que podíamos hacer era deleitarnos.


 El embalse de Zahara



El día no estaba totalmente despejado, pero si lo suficiente para ver los alrededores, con el famoso bosque de pinsapos (uno de los dos únicos que queda en toda Europa), embalses como el de Zahara y un sinfín de vistas en 360º. 

 El espectacular bosque de pinsapos

Y por detrás del pico, junto al bosque de pinsapos, más restos de la pasada nevada


Y mucho más a lo lejos, no pude dar crédito a lo que mis ojos veían: nada más y nada menos que Sierra Nevada. Y todavía me cuesta creer que desde Cádiz pueda verse sabiendo los kilómetros que hay de por medio.

Una estampa que afortunadamente pude inmortalizar: 
Sierra Nevada vista desde Cádiz

En definitiva, un día muy especial que grabaré a fuego en mi memoria y una superación personal más de las muchas que todavía me quedan.



Aportación a la distribución de Latrodectus tredecimguttatus (Rossi, 1790) en Cádiz (Sur de España) 
(Araneae, Theridiidae)
 
Daniel Rojas y Miguel Ángel Rojas


Publicado en el Boletín de la Sociedad Andaluza de Entomología 



miércoles, 2 de marzo de 2016

Sobre el enigmático pez aparecido por el temporal en Algeciras

En los últimos días está circulando por las redes sociales la fotografía de un pez que ha aparecido a causa del temporal en la playa algecireña de Getares y el cual se está atribuyendo al enorme pez remo (Regalecus glesne). La semejanza entre los dos es indiscutible, pero la clasificación no parece ser correcta; en todo caso correspondería a un ejemplar del género Lophotus, puede que Lophotus lacepede, que alcanza los 180 centímetros al contrario que el pez remo que llega a la increíble talla de los 7 metros. De hecho para muchos es este último animal el que debería estar detrás de las leyendas sobre la mítica serpiente marina.

 Lophotus lacepede arriba y Regalecus glesne abajo

En cuanto a Lophotus lacepede se alimenta de otros peces, de crustáceos o de cefalópodos. Es una especie mesopelágica rara, que a modo de defensa, puede expulsar por la cloaca tinta negra. No obstante, ello no evita que sea atacada por depredadores, habiéndose encontrado en estómagos de atunes.  

 El misterioso pez aparecido en la playa de Getares. 
Fotografía de Francisco Luz Peña

Por otra parte no parece ser totalmente desconocido en el Estrecho: hay una cita del año 1983 de un individuo capturado en Gibraltar. Y más recientemente, hace tan solo unos años, un pescador llamado Miguel atrapó otro ejemplar también en Algeciras cuyas imágenes aparecieron en una web melillense de pesca, pero que volvió a confundirse con un pez remo.   http://www.clubdelamar.org/remo.htm
 
 

 

 

 

Sin duda, estamos ante una muestra más de la riqueza biológica que existe entre las columnas de Hércules.